domingo, 7 de septiembre de 2008


La vida es difícil, nos va resquebrajando, dejando heridas, que nosotros tratamos de disfrazar con cintas y sedas. A través de nuestro cuerpo hay maracas, cientos de ellas, que no sabemos si nos las hacemos nostros o nos las hacen los demás: a veces nosotros elegimos las heridas y los demás accionan, nosotros funcionamos como objeto, cuerpo sobre el cuál herir, clavar, romper, destruir. Y aun así seguimos viviendo con una herida perfectamente ornamentada por nosotros mismos, intentando mentir a los demás, pero no pudiendo con nosotros mismos. Aunque las disfrazemos siguen ahí, aunque intentemos imaginar que no sucedieron dejaran la marca, dejarán un recuerdo. Y viviremos a costa de él: si es feliz lo repetiremos, si no lo es, intentaremos olvidarlo. La vida me ha golpeado, aún más, todavá más fuerte. Cuando hallé un buen remedio para mis heridas, vinieron a reabrirlas, sin dejarlas cerrar por completo. Cuando intenté hacerlas cerrar, ahora yo estando más débil, han clavado más profundo. Pero debo aprender: cuanto más cerca los deje estar, más podrán lastimarme, cuanto más grande sea mi herida, más fácil la podrán ver, más rápido vendrán a ella. Ahora me alejo, cierro mi corazón a cualquier sentimiento. Me veo a mí misma, ya no como la de antes, ya no como la que demostraba cariño y amor. Ahora más fría, demostrando sentimientos fingidos. Luego de haber volado tan alto, la caída por poco me ha matado, llevándose todos mis sentimientos con ella. ¿Hace cuánto que no me regalo una sonrisa verdadera? No tanto en tiempo cronológico, pero en el tiempo de mi corazón, siento que han sido siglos de tristeza. Las lágrimas no han dejado de caer, según el reloj, desde hace una semana y dos días. Y las heridas no han dejado de sangrar desde hace mucho más, desde hace un tiempo mayor a aquel que se pueda calcular con el reloj. Dejo las palabras salir de mi boca, pensadas antes para ser una mentira que alegre a los demás, una mentira que ellos quieren escuchar: les digo que soy feliz, cuando en realidad me estoy derrumbando por dentro.

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